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1. El orden internacional actual condena a poblaciones enteras a permanecer en la pobreza y la miseria, lo que es injusto y va contra la voluntad de Dios.
2. Nosotros, los médicos católicos, rechazamos el tipo de globalización que provoca la explotación de los pueblos desfavorecidos, que explota sus recursos naturales, y que comporta una destrucción medioambiental. También rechazamos la explotación de la mano de obra barata en algunos países.
3. Rechazamos aquellos aspectos de la medicina occidental que promueven la «medicina del deseo» mientras una gran parte del mundo está condenada a permanecer sin una atención médica básica, lo que comporta un alto grado de mortalidad maternal e infantil y una esperanza de vida más corta.
4. Condenamos la presión que ejercen las organizaciones internacionales que vinculan la ayuda a la aceptación de unas prácticas relacionadas con la reproducción poco éticas, como el aborto, la anticoncepción y la esterilización.
5. Aplaudimos el tipo de globalización que promueve valores positivos, como el respeto por la vida y la solidaridad entre personas, países y clases. Esto es lo que permite eliminar las barreras de la marginación y comporta una verdadera promoción de la salud.
6. Reconocemos que muchos países en desarrollo tienen valores culturales y familiares y un respeto por la vida que deberían ser aceptados por la cultura occidental.
7. La FIAMC tiene intención de colaborar con los organismos internacionales, los programas de aprendizaje a distancia y los programas de educación sanitaria que promuevan una globalización positiva, y permitan una verdadera igualdad entre naciones.
8. Seguiremos ejerciendo presión sobre los organismos internacionales para que respeten verdaderamente los derechos humanos.
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